lunes, 27 de febrero de 2012

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis (Vicente Blasco Ibáñez)




En 1916 se publicó Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, de Blasco Ibáñez, una novela que narra la historia de dos familias que proceden de un mismo patriarca, enfrentadas por sus distintos orígenes y su forma de ver la vida y la política. La acción discurre en 1914 y en Europa está gestándose la I Guerra Mundial; mientras una familia vive en Francia, llegados desde Argentina, con las riquezas ganadas en tierras fértiles, la otra rama de la familia vive en Alemania y prosperan con más dificultad. Entre ambos hay resentimientos por este hecho y por las distintas posturas de sus países ante la idea de Europa, y la guerra está ahí, en ciernes... 

A pesar de la sensación de incertidumbre que provoca el previsible estallido de la guerra, Blasco Ibáñez retrata también un París bohemio y personajes que buscan vivir la vida plenamente, en contraposición con la fractura que hay en Europa y la desolación de la guerra. 



Vicente Blasco Ibáñez  (Valencia, 29 de enero de 1867 – Menton, Francia, 28 de enero de 1928) tuvo mucho éxito con esta novela, especialmente cuando fue traducida al inglés, en 1918. 

jueves, 5 de mayo de 2011

El ocaso de los Lancaster: Trilogía de La guerra de las Dos Rosas, de Sandra Worth

Recientemente he podido leer unas novelas que forman una trilogía sobre un hecho histórico que fue determinante en Inglaterra, la Guerra de las Dos Rosas. Se trató de una cruel guerra civil que enfrentó a las familias de York y Lancaster, ambas de la dinastía Plantagenet, por el trono de Inglaterra, entre los años 1455 y 1485.

La trilogía, de la autora Sandra Worth, comienza con el título El Ocaso de los Lancaster. En esta primera novela, la autora narra desde la infancia del que luego sería el rey Ricardo III, la lucha entre las dos familias y cómo los Lancaster fueron perdiendo su influencia.


  


La narración contempla sobre todo las vivencias de los York, en su lucha por la supervivencia primero y después por mantener la corona, pero también destaca a algunos personajes del bando de los Lancaster, poderosos en un tiempo, y que están en pleno declive. 

La autora utiliza un estilo sencillo en la narración y sabe recrear los hechos históricos y los personajes, la vida palaciega y las batallas, haciendo las delicias de los aficionados a las novelas históricas y que nos lleva a leer la segunda parte.

Sandra Worth en una novelista canadiense que se dedica al género de la novela histórica, para lo cual ha investigado sobre Ricardo III y ha ganado premios literarios. 

jueves, 7 de abril de 2011

Pangur Bán: poema de autor anónimo


Pangur Bán es el título de un poema que se cree que fue escrito por un monje irlandés durante el siglo IX. Apareció en el margen de un manuscrito que se conservaba en el monasterio de San Pablo de Carintia, Austria. En el poema, el autor habla de su gato, Pangur Bán y hace una comparación de sus estudios con la caza de ratones del animal. En cuanto al significado del nombre, parece que es Gato blanco. 
Y aquí dejo el poema en inglés y con la traducción en español. El original fue escrito en irlandés antiguo. 

I and Pangur Ban my cat,
'Tis a like task we are at:
Hunting mice is his delight,
Hunting words I sit all night.
Better far than praise of men
'Tis to sit with book and pen;
Pangur bears me no ill-will,
He too plies his simple skill.
'Tis a merry sight to see
At our tasks how glad are we,
When at home we sit and find
Entertainment to our mind.
Oftentimes a mouse will stray
In the hero Pangur's way;
Oftentimes my keen thought set
Takes a meaning in its net.
'Gainst the wall he sets his eye
Full and fierce and sharp and sly;
'Gainst the wall of knowledge I
All my little wisdom try.
When a mouse darts from its den,
O how glad is Pangur then!
O what gladness do I prove
When I solve the doubts I love!
So in peace our tasks we ply,
Pangur Ban, my cat, and I;
In our arts we find our bliss,
I have mine and he has his.


Yo y mi gato Pangur Bán
Seguimos parejo plan;
Mientras él caza ratones
Cazo yo las emociones.
Lejos del loor mundano
siéntome, lápiz en mano;
Pangur mira y, sin rencor,
Pone en obra su labor.
¡Cuán gozoso vernos es
disfrutando del placer,
cada uno en el hogar
con su deleite y solaz!
A menudo un ratón pasa
ante Pangur, y lo caza;
una palabra a menudo
en la red cae, y la anudo.
Frente al muro, la mirada
fija él feroz, descarnada;
frente al muro del saber
templo yo mi parecer.
¡Para el gato, qué gentil
si un ratón deja el cubil!
¡Para mi, qué regocijo
si alguna duda corrijo!
En la casa, sin boato,
yo y Pangur Bán, mi gato,
cada uno por su parte
afinamos nuestras artes.

viernes, 17 de septiembre de 2010

La dama de Shalott, de Lord Alfred Tennyson

Alfred Tennyson, Primer Barón de Tennyson (6 de agosto de 1809 – 6 de octubre de 1892), fue un escritor inglés del movimiento del Postromanticismo, que en poesía significó la búsqueda de los sentimientos por encima de la forma. Sus fuentes de inspiración fueron los temas mitológicos y medievales. 



Un ejemplo de esa inspiración es uno de sus poemas más conocidos, ambientado en las leyendas artúricas, La dama de Shalott. Elena, la dama de Shalott, fue encerrada en una torre donde tejía noche y día. Un susurro le anunció que le aguardaba una horrible maldición si miraba en dirección a Camelot. Ella miraba el mundo a través de un espejo, mientras seguía tejiendo las escenas que veía sobre los caballeros de la Tabla Redonda. Un día observó a Lancelot du Lac, desde su espejo, y se enamoró de él, y eso fue su perdición, porque volvió la vista hacia Camelot, cayendo sobre ella la maldición que la misteriosa voz había anunciado, a la vez que el espejo que le había servido para ver el mundo, se rompió. 




La dama de Shalott


I
En las orillas del río, durmiendo,
grandes campos de cebada y centeno
visten colinas y encuentran al cielo;
a través del campo, marcha el sendero
hacia las mil torres de Camelot;
y arriba, y abajo, la gente viene,
mirando a donde los lirios florecen,
en la isla que río abajo aparece:
es la isla de Shalott.


Tiembla el álamo, palidece el sauce,
grises brisas estremecen los aires
y la ola, que por siempre llena el cauce,
por el río y desde la isla distante
fluye que fluye, hasta Camelot.
Cuatro muros grises: sus grises torres
dominan un espacio entre las flores,
y en el silencio de la isla se esconde
la dama de Shalott.


Tras un velo de sauces, por la orilla,
a las pesadas barcas las deslizan
unos lentos caballos; y furtiva,
una vela de seda traza huidiza,
surcos de espuma, hacia Camelot.
Pero ¿ quien la vio nunca saludando?
¿o en la ventana de su estudio estando?
¿o acaso es conocida en el condado 
la dama de Shalott?


Sólo los segadores muy temprano,
cuando siegan ya maduros los granos,
escuchan ecos de un alegre canto
que desde el río llega, alto y claro
hasta las mil torres de Camelot:
Bajo la luna el segador trabaja,
apilando haces en las eras altas.
Escucha y murmura: “es ella, el hada,
la dama de Shalott”.

II
Ella teje una tela día y noche,
tela mágica de hermosos colores.
Ha oído murmurar un rumor, sobre
una maldición: ay como se asome
y mire lejos, hacia Camelot.
No sabe que maldición pueda ser,
ella teje y no deja de tejer,
y otra cosa no hay que pueda temer,
la dama de Shalott.

Moviéndose sobre un espejo claro
que cuelga frente a ella todo el año,
sombras del mundo aparecen. Cercano
ve ella el camino que serpenteando
conduce a las torres de Camelot;
Allí el remolino del río gira,
y descortés el aldeano grita,
y de las mozas las capas rojizas
se alejan de Shalott.

A veces un tropel de alegres damas,
un abate, al que portan con calma,
o es un pastor de cabeza rizada,
o de largo pelo y carmesí capa,
un paje se dirige a Camelot;
y a veces cruzan el azul espejo
caballeros de dos en dos viniendo:
no tiene un buen y leal caballero
la dama de Shalott.


Pero en su tela disfruta y recoge
del espejo las mágicas visiones,
y a menudo en las silenciosas noches
un funeral con plumas y  faroles
y música, iba hacia Camelot:
O venían, la luna en su camino,
amantes casados de ahora mismo;
“Estoy enferma de tanta sombra”, dijo
la dama de Shalott.


III
A tiro de arco del alero de ella,
él cabalgaba entre la mies de la era;
deslumbraba el sol entre hojas nuevas,
y ardía sobre las broncíneas grebas
del valiente y audaz Sir Lancelot.
Un cruzado al que arrodillado puso
con la dama por siempre en el escudo,
brillaba en el campo amarillo, junto
la lejana Shalott.


Brillaba libre enjoyada la brida:
una rama de estrellas imprevistas
colgadas de una Galaxia amarilla.
Sonaban alegres las campanillas
mientras cabalgaba hacia Camelot:
y en bandolera, plata entre blasones,
colgaba un potente clarín. Al trote,
su armadura tintineaba, sobre
la lejana Shalott.


Bajo el azul despejado del cielo
refulgía la silla de oro y cuero,
ardía el yelmo y la pluma del yelmo,
juntas como una sola llama al viento,
mientras cabalgaba hacia Camelot:
Así en la noche púrpura se viera,
bajo cúmulos sembrados de estrellas,
un cometa, cola de luz, que llega,
a la quieta Shalott.


Su frente alta y clara, al sol brillaba;
sobre los pulidos cascos trotaba;
por debajo de su yelmo flotaban
los bucles negros, mientras cabalgaba,
cabalgaba directo a Camelot.
Desde la orilla, y desde el río,
brilló en el espejo de cristal,
“tralarí lará” cantando en el río
iba Sir Lancelot.


Dejó la tela, y dejó el telar,
tres pasos en su cuarto ella fue a dar,
ella vio el lirio de agua reventar,
el yelmo y la pluma ella fue a mirar,
y posó su mirada en Camelot.
Voló la tela, y se quedó aparte;
se rompió el espejo de parte a parte;
“la maldición vino a mi”, gritó suave
la dama de Shalott.


IV
En la tormenta que de este soplaba,
los bosques de oro pálido menguaban,
y el río ancho en su orilla los lloraba.
Un cielo negro y bajo diluviaba
encima las torres de Camelot.
Ella bajó hasta el río, y encontróse
bajo un sauce, una barca aún a flote,
y escribió, justo en la proa del bote,
“La Dama de Shalott”.


Del río a través del pequeño espacio
como un audaz adivino extasiado
y en trance, viendo ante sí su trágico
destino, y con el semblante impávido,
ella miró lejos, a Camelot.
Y cuando el día por fin se acababa,
ella se tendió, y soltando amarras,
dejó que la corriente la arrastrara,
la dama de Shalott.


Tendida, vestida de un blanco nieve
desbordando por los lados del bote
las hojas cayendo sobre ella, leves,
a través del sonido de la noche,
ella flotaba hacia Camelot.
Y mientras la afilada proa hería
los campos y las esbeltas colinas,
se oyó un cantar, su última melodía,
la dama de Shalott.


Se oyó un cantar, un cantar triste y santo
cantado con fuerza y luego muy bajo,
hasta helarse su sangre muy despacio,
por completo sus ojos se cerraron
fijos en las torres de Camelot.
Porque hasta allí llegó con la marea,
de las primeras casas a la puerta,
y cantando su canción quedó muerta,
la dama de Shalott.


Debajo la torre y la balconada
entre las galerías y las tapias
hermosa y resplandeciente flotaba,
pálida de muerte, entre las casas,
entrando silenciosa en Camelot.
Al embarcadero juntos salieron:
dama y señor, burgués y caballero,
su nombre junto a la proa leyeron,
la dama de Shalott.


¿Qué tenemos aquí ? ¿ Y qué es todo esto ?
Y en el palacio de luces y juegos
el jolgorio real tornó silencio;
Se santiguaron todos con miedo,
los caballeros, allí en Camelot:
Pero Lancelot, meditando un poco,
fue y dijo, “Ella tiene el rostro hermoso,
por gracia de Dios misericordioso,
la dama de Shalott.”

lunes, 6 de septiembre de 2010

Pablo Neruda: Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Parral, 12 de julio de 1904- Santiago de Chile, 23 de septiembre de 1973),más conocido como Pablo Neruda, publicó en 1924 un libro de poemas que ha pasado  a la Historia como uno de los más importantes de la literatura del siglo XX. 


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El tema principal sobre el que tratan los poemas es el amor, la nostalgia, el desamor... Siempre en torno a la mujer, desde distintas facetas; la amada, la mujer cuyo amor se ha perdido, la mujer distante, llenos de metáforas y comparaciones de gran elegancia, incluso delicadeza y por supuesto, con descripciones del cuerpo de la mujer cargadas de sensualidad. 


Como muestra, dejo algunos poemas. 





Poema 7 


Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.
Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un
náufrago.
Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.
Solo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.
Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.
Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.
Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo. 







Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 








sábado, 31 de julio de 2010

El collar de la paloma, de Ibn Hazm

Abu Muhammad `Ali ibn Ahmad ibn Sa`id ibn Hazm, más conocido como Ibn Hazm, nacido en Córdoba, el 7 de noviembre de 994 y fallecido en Montíjar (Huelva) el 15 de agosto de 1064, fue un filósofo, teólogo, historiador, narrador y poeta hispanoárabe. Su obra literaria se cifra en unos 400 volúmenes, con un total aproximado de 80.000 folios manuscritos. 

Una de sus obras más importantes se titula El collar de la paloma. 






En El collar de la paloma, se reflexiona sobre la esencia del amor, intentando descubrir lo que tiene de común e inmutable a través de los siglos y las civilizaciones de influencia neoplatónica.

Estos son unos fragmentos de El collar de la paloma.


Cuando se trata de ella, me agrada la plática,
y exhala para mí un exquisito olor de ámbar.
Si habla ella, no atiendo a los que están a mi lado
y escucho sólo sus palabras placientes y graciosas.
Aunque estuviese con el Príncipe de los Creyentes,
no me desviaría de mi amada en atención a él.
Si me veo forzado a irme de su lado,
no paro de mirar atrás y camino como una bestia herida;
pero, aunque mi cuerpo se distancie, mis ojos quedan fijos en ella,
como los del náufrago que, desde las olas, contemplan la orilla.
Si pienso que estoy lejos de ella, siento que me ahogo
como el que bosteza entre la polvareda y la solana.
Si tú me dices que es posible subir al cielo,
digo que sí y que sé dónde está la escalera.



Las nubes han tomado lecciones de mis ojos
y todo lo anegan en lluvia pertinaz,
que esta noche, por tu culpa, llora conmigo
y viene a distraerme en mi insomnio.
Si las tinieblas no hubiesen de acabar
hasta que se cerraran mis párpados en el sueño,
no habría manera de llegar a ver el día,
y el desvelo aumentaría por instantes.
Los luceros, cuyo fulgor ocultan las nubes
a la mirada de los ojos humanos,
son como ese amor tuyo que encubro, delicia mía,
y que tampoco es visible más que en hipótesis.


Indicio del pesar son el fuego que abrasa el corazón
y las lágrimas que se derraman y corren por las mejillas.
Aunque el amante cele el secreto de su pecho,
las lágrimas de sus ojos lo publican y lo declaran.
Cuando los párpados dejan fluir sus fuentes,
es que en el corazón hay un doloroso tormento de amor.

domingo, 13 de diciembre de 2009

El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde

El retrato de Dorian Gray, cuyo título original es The Picture of Dorian Gray, es una novela fascinante del escritor irlandés Oscar Wilde, publicada en 1890.


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El argumento es el siguiente: el joven Dorian Gray, un hombre de una gran belleza, es retratado por un artista que se siente fascinado ante su aspecto. Más tarde, Dorian conoce a un amigo del pintor, llamado Lord Henry Wotton, quien considera que la belleza y la juventud son lo único que importa en realidad, y que sin embargo es efímera. Dorian, aterrado ante la idea de perder su belleza y su juventud, desea con todas sus fuerzas tener siempre la misma apariencia y no someterse a los cambios de la edad. Su deseo se ve cumplido, y mientras para él no parece pasar el tiempo, su retrato es el que cambia. Además, Dorian se convierte en una persona sin moral, llevando una vida llena de vilezas.

Lo mejor de la novela es el mensaje que Oscar Wilde quiso dar de que la apariencia física puede ser engañosa en todos los sentidos, cómo alguien que parece ser extraordinario puede guardar en sus entrañas a un ser horrible moralmente, y cómo lo que no sale al exterior acaba pudriéndose.

El retrato de Dorian Gray es una novela más que recomendable, que se puede considerar en parte gótica, en cuanto al estilo en el que está escrita. Además tiene una gran influencia de la historia de Fausto, en cuanto al deseo de la eterna juventud del protagonista.

sábado, 5 de diciembre de 2009

84, Charing Cross Road, de Helene Hanff

Para todos aquellos que amamos la lectura, hay un libro muy representativo de ese afán por llegar a leer cuanto más mejor. Se titula 84, Charing Cross Road, de Helene Hanff, de género epistolar.

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Trata de la amistad entre una escritora norteamericana, la propia Helene Hanff, y un librero londinense de la librería Marks and Co., situada en el número 84 de Charing Cross Road, por medio de la correspondencia. Al principio ella le escribe solicitando un volumen difícil de encontrar, y poco a poco, la correspondencia se hará regular entre ellos, llegando a convertirse en una amistad que se irá haciendo más fuerte con los años, al ampliarse los lazos entre la escritora y todo el personal de la librería.

Es importante mencionar que al leer 84 Charing Cross Road se aprende sobre libros. Es una historia de amor hacia los libros, en el que la autora y su amigo Frank Doel repasan datos importantes sobre volúmenes difíciles de encontrar para alguien que no sea un librero erudito. Esto lo hace especialmente interesante, y tal vez más de uno se vea reflejado en la búsqueda de un libro de esos que las editoriales no consideran rentable, y es por tanto prácticamente inencontrable, como me ha ocurrido a mí alguna vez.

Es toda una delicia leerlo, y más sabiendo que no se trata de una novela creada de a nada, sino una historia real.

Por cierto, existe una adaptación al cine, protagonizada por Anne Bancroff y Anthony Hopkins que merece la pena ver.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Estampaciones, de Alena Collar

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En mi anterior post hablaba de la presentación de este libro en La Clandestina, y ahora me ocupo sobre el libro en sí.

Estampaciones es un conjunto de relatos, independientes entre sí, sobre la vida cotidiana, sobre sentimientos, sobre formas de pensar, reflejo de la propia autora, como ocurre con cada libro, que es hijo de los pensamientos de quien lo escribe, con su semblanza, sus experiencias recorriendo cada página y su dosis de imaginación. Cuando leí Estampaciones me encontré con todo esto, además de con ternura y empatía a la hora de describir a los protagonistas de sus relatos, sus vivencias, sus sueños y frustraciones.

La forma en que está escrito va desde una prosa sencilla a una prosa poética, pero sin ampulosidades innecesarias, sin recargar los relatos.

Es un libro que me ha gustado, que se lee muy bien, y lo recomiendo para quienes se dejen seducir por la lectura de los relatos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Presentación de un libro en La Clandestina: Estampaciones, de Alena Collar

Ayer estuve en mi librería de cabecera, La Clandestina en la presentación de un libro de Alena Collar editado por Editores Policarbonados, cuyo título es Estampaciones.

Siempre me gusta hablar de esta librería, porque es a la que siempre voy en busca de algún libro más o menos complicado de encontrar, y para ver las novedades.

Una de las actividades de la librería es la presentación de libros y todo tipo de actividad cultural. Así fue como ayer se presentó el libro de Alena Collar, con éxito total de asistencia, todo sea dicho de paso.

Mariano, dueño de La Clandestina, junto a la autora, explicaron cómo había sido el proceso de edición del libro, sobrio, acorde con los gustos de Alena Collar, y la temática de Estampaciones, un conjunto de relatos y cuentos que expresan lo que una mujer sencilla y con pasión por la lectura siente y piensa, asomada a la ventana, contemplando la realidad con sus propios ojos.

Alena Collar no es una aficionada en las lides de publicar un libro, ni en el hecho de saber que alguien lee lo que escribe, porque lleva años entregada a su revista sobre arte y literatura, Alenarte.

En mi próximo post escribiré sobre Estampaciones, sobre las sensaciones que me ha producido al leerlo.

martes, 10 de noviembre de 2009

Juegos funerarios, de Mary Renault

Una vez más escribo sobre una novela histórica. Reconozco que es un género que me gusta, cuando está bien escrito y documentado.

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La novela Juegos funerarios, de Mary Renault, publicada en 1981, trata de las luchas entre los posibles sucesores de Alejandro Magno tras su prematura muerte, en el año 323 a.C.

Alejandro Magno no tenía descendencia, aunque su esposa, Roxana, estaba embarazada. Los diádocos, los antiguos generales de Alejandro Magno y sus hijos (también llamados epígonos) comenzaron a disputarse la solución al problema de la sucesión, y se repartieron su vasto imperio, disputándose entre ellos el poder y la hegemonía con diversos pactos y seis guerras que duraron 20 años.

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En la novela se describen las relaciones personales de Alejandro Magno, que pasaron por matrimonios que sirvieron de alianzas y por relaciones homosexuales, con un amigo suyo de la infancia, Hefestion, al que dedicó toda clase de honores en vida y tras la muerte de este, un año antes que el propio Alejandro, y posteriormente con un eunuco llamado Bagoas.


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Mary Renault, (Londres, 4 de septiembre de 1905-, Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 13 de diciembre de 1983), fue un escritora británica que se especializó en la novela historica ambientada en la antigua Grecia, además de escribir una biografía de Alejandro Magno, en 1975.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Don Juan Tenorio, de José Zorrilla

He querido recordar una obra de teatro que es tradicional representar en Difuntos, Don Juan Tenorio, de José Zorrilla. Una obra que me he leído innumerables veces, cada vez que he ido a verla representada.

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Se publicó en 1844, y se trataba de adaptar una vez más en la literatura española el personaje de Don Juan. Para mí esta es la más importante de todas. Era un drama de temática religiosa y fantástica, repleta de elementos sobrenaturales, sobre todo el la segunda parte, compuesta por tres actos.

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El argumento de Don Juan Tenorio es bien conocido por todas las adaptaciones que existen de este personaje, pero no voy a dejar de comentar algo. El la primera parte, Don Juan, que se encuentra con Luis Mejía en una hostería, enumera todas sus malas acciones y las mujeres que ha seducido, en un reto que se habían hecho ambos un año antes. Resulta ganador Don Juan, pero su amigo le reta a que seduzca a una novicia, para que termine por completar su lista. Por supuesto, el protagonista acepta el nuevo reto, y le avisa que va a seducir a su prometida, Doña Ana de Pantoja, y antes de que Don Luis Mejía pueda hacer nada por evitarlo, es apresado, gracias a las artimañas de Don Juan.

Una vez que ha cumplido con su plan de seducir a Doña Ana de Pantoja, se dirige al convento donde se encuentra Doña Inés, que era prometida suya hasta que su padre, el Comendador Don Gonzalo de Ulloa, decide romper ese compromiso, debido a la vida disipada de Don Juan.

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Una vez que se encuentra con Doña Inés, la secuestra y se la lleva a su casa. La seduce, y él también se enamora de ella. Pero cuando llegan el padre de ella y Don Luis Mejía, no creen que el amor le haya convertido en un hombre nuevo, y al sentirse ambos burlados por Don Juan, se baten en duelo con él, y mueren. Don Juan tiene que huir, dejando a Doña Inés.

Cinco años más tarde, Don Juan vuelve a Sevilla, después de haber estado en Italia todo ese tiempo, y se encuentra con las tumbas de aquellos a los que perjudicó tanto, Don Gonzalo de Ulloa, Don Luis Mejía y Doña Inés, que ha muerto de amor. Muy afectado al ver que su amada ha muerto por su causa, se coloca ante la estatua de piedra del padre de ella y le convida a cenar. Y entonces el fantasma de Don Gonzalo aparece. Le quiere llevar al infierno por todas sus malas acciones, pero Doña Inés, que está dispuesta a salvar a Don Juan, le pide que se arrepienta, porque si es así, se salvarán los dos, y si no se arrepiente, se condenarán juntos eternamente.

El amor de Doña Inés salva a Don Juan, que al final se arrepiente de todos sus pecados.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Las nieblas de Avalón (y 4) El prisionero en el roble

Hoy me ocupo del último volumen de la saga de Las nieblas de Avalón, de Marion Zimmer Bradley.

En esta última parte, Arturo continúa convirtiendo su reinado en el de un rey cristiano, y su hermana Morgana considera que ya es hora de que un rey seguidor de la antigua religión le sustituya, sea al precio que sea. Aunque Arturo nombra a Galahad, el hijo de Lancelot, como sucesor, al no tener descendencia, cuando llega Mordred a Camelot le reconoce como hijo suyo. Como Morgause, la tía de Arturo y Morgana es tan ambiciosa, no está conforme, porque ambiciona para Mordred el trono.


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Morgana decide que Arturo debe morir, y un día que Arturo, Uriens y el hijo de este, Accolon cabalgan por el bosque con Morgana, que los lleva a un castillo encantado, las Hadas duermen a Arturo y le dan la espada Excalibur a Sir Accolon. Uriens y Morgana se despiertan en Camelot, pero muy lejos de allí, Arturo y Accolon se baten en duelo, en el que Arturo vence a Accolon.

Después de esto, Morgana y Uriens se enfrentan, y ella huye para acabar la tarea de Accolon y matar al rey, pero no puede porque quiere mucho a su hermano. Morgana consigue arrebatar a Arturo la vaina mágica y la tira al lago. Mientras, el nuevo Merlín es acusado de traición, y condenado a morir entre sufrimientos, pero Morgana ordena que sea una muerte rápida, por todos los servicios que ha hecho a Avalón en el pasado.
En Camelot, Morgause y Mordred desvelan el gran secreto de Lancelot y Ginebra. Los dos huyen de la corte, y Ginebra se encierra en un convento, para terminar sus días allí. Mordred reta a Arturo y trata de destronarle, pero tras la batalla, Arturo mata a Mordred, y queda malherido.

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Lanzarote lanza Excalibur al lago y ve como una mano coge la espada y se la lleva al fondo. Morgana coge la barca de Avalón y lleva a Arturo a la isla, donde es enterrado.

Las nieblas de Avalón (3) El rey ciervo

Retomo los post dedicados a las novelas de Marion Zimmer Bradley, y en esta ocasión me refiero a la tercera, titulada El rey ciervo.

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Comienza con los conflictos entre Arturo y la Dama del Lago, Viviana. Tía y sobrino no están de acuerdo sobre cómo debe reinar este, ya que ha empezado a abandonar los ritos de Avalón, en favor del cristianismo, como le ha pedido Ginebra, su esposa.

Para acabar con ese problema, Vivana decide que Arturo tiene que ser sucedido por su propio hijo, Mordred, que ha sido educado por su hermana Morgause, con la idea de volver a los ritos de Avalón. Mordred, a quien en esta novela se le llama Gwydion, es un hombre egoísta, fiel reflejo de Morgause.
Viviana quiere que Excalibur vuelva a su poder, a menos que Arturo vuelva a ser fiel a la Diosa Madre, y va a Camelot, para ver a su sobrino.

Lo que ocurre allí (y que no voy a desvelar, si no me cargo la sorpresa, para quien no haya leído la novela) cambia complatemente los acontecimientos y cambian dos personajes claves: la Dama del Lago y Merlin. Además, el amor entre Ginebra y Lancelot no ha muerto, ni mucho menos, aunque él se casa con la dama Elaine. Mientras, Morgana, que ha ayudado a Elaine en ese matrimonio, verá como Ginebra se venga de ella, haciéndole casarse con un rey, a quien ella no ama, y no con el hijo de este.

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Después de muchos años, Morgana volverá a Avalón...

Las nieblas de Avalón (2) La reina suprema

Este es el título de la segunda novela de Las nievlas de Avalón, de Marion Zimmer Bradley. En él, Morgana acaba de dar a luz a Mordred, hijo de Arturo, y su tía Morgause se hace cargo del niño, mientras ella se va alejando cada vez más de lo que ha sido su mundo hasta ese momento.

Por su parte, Arturo se promete con Ginebra, hija de Leodegranz, que es cristiana y que no ve con buenos ojos la relación de Arturo con las costumbres antiguas, vinculadas a Avalón, y trata de convencerle para que se acerque al cristianismo. Además, Lancelot y ella se enamoran, cuando ya es demasiado tarde para ellos.

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La obsesión de Ginebra de tener un hijo con Arturo marcará a los dos personajes, y que la acercará a Morgana, muy a su pesar, porque no se fía de una mujer educada en Avalón, por mucho que esta sea hermana de Arturo.

Lo más importante es cómo todos los personajes van cambiado su forma de pensar y cómo están dispuestos, en algunos casos, a hacer algo que está en contra de sus convicciones, y cómo el paso de las tradiciones ancestrales a un cristianismo tenebroso.

Las nieblas de Avalón (1) Experta en magia

Hace poco empecé a escribir sobre las cuatro novelas sobre el mito artúrico con el título genérico de Las nieblas de Avalón, de Marion Zimmer Bradley, y me referí a los títulos de cada una de ellas.
Comienzo por la primera novela, titulada Experta en magia.

En ella, la autora comienza con un prólogo en el que Morgana, la hermana de Arturo, hija de Igraine y el duque Golois, justifica la necesidad de contar la historia de cómo el mundo cambió las antiguas religiones por el cristianismo, y cómo, a través del prisma de este, unos personajes han sido considerados poseedores de secretos terribles, incluida ella misma.

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Tras el prólogo, la acción comienza en Tintagel, el castillo donde vive una Morgana niña, con sus padres, Igraine y Gorlois, y una de sus tías Morgause, entre las prácticas ancestrales de la religión y las nuevas costumbres que trae el cristianismo.

Pronto vendrán los cambios para todas las mujeres de esta familia, empezando por Igraine, que engendrará a Arturo, con Uther Pendragon, quien da muerte a su marido, el duque Gorlois.

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Y después, en plena niñez, Morgana descubrirá Avalón, de la mano de su otra tía, la Dama del Lago, Viviana, que la separa de sus padres y de su hermano. Y con Avalón llegarán los ritos ancestrales en honor a la Diosa, y el aprendizaje de una magia que solo una sacerdotisa de la Diosa puede dominar.

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Tras su aprendizaje en Avalón, Morgana conoce a Lancelot du Lac, hijo de Viviana, y se reencuentra con su madre y su hermano, Arturo.

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jueves, 5 de noviembre de 2009

Las nieblas de Avalón, de Marion Zimmer Bradley

Marion Eleanor Zimmer Bradley (3 de junio de 1930 - 25 de septiembre de 1999), fue una escritora estadounidense que se especializó en escribir novelas de fantasía y ciencia ficción.

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Uno de sus grandes éxitos fue Las nieblas de Avalon, de 1982, que es una recreación de las leyendas artúricas, desde un punto de vista distinto a las novelas que ya existían sobre el mismo tema, que cristianizaban tanto los personajes como los símbolos. La novedad de Las nieblas de Avalon es el punto de vista de quien está contada la historia del rey Arturo y sus caballeros, desde la visión de las mujeres, Igraine, Morgana, Ginebra...

El ciclo artúrico se desarrolla en estas novelas con un mundo de transición de los ritos ancestrales al cristianismo. Se compone de cuatro libros:
Experta en magia, La reina suprema, El rey ciervo, El prisionero del roble

Ya iré escribiendo sobre cada uno de ellos, pues se trata de unas de las novelas que más me han gustado, y que he leído varias veces.

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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë

Tenía ganas de escribir sobre Cumbres Borrascosas, una maravillosa novela de Emily Brontë, que fue publicada en 1847 por primera vez. La autora utilizó el seudónimo de Ellis Bell. Aunque en ese momento no tuvo demasiado éxito, actualmente se la considera una joya de la literatura.

La novela trata sobre el amor principalmente, y su opuesto, el odio. Los protagonistas son Catherine Earnshaw, y su amigo Heathcliff. Ella es la hija de los dueños de Cumbres Borrascosas, una gran casa en medio de los páramos. Heathcliff es un niño abandonado al que el padre de Catherine acoge en su casa, y a partir de ese momento, las vidas de ambos estarán ligadas. Siendo de orígenes y caracteres distintos, Catherine y Heathcliff se convierten en amigos inseparables, y luchan por mantener esa amistad a pesar de la oposición del hermano de Catherine. Hasta que se transforma en amor.

Como decía, Cumbres Borrascosas también trata sobre el odio, el rencor, los complejos de inferioridad y la perpetuación de las costumbres clasistas.

La novela tiene una estructura que fue novedosa en su tiempo, con una narración que se estructura en flash backs, mediante los cuales, distintos personajes se convierten en los narradores de la historia de amor de Catherine y Heathcliff, ante un oyente desvinculado a esa historia, un extraño a Cumbres Borrascosas, un viajero que llega con intenciones de tratar sobre el arrendamiento de una granja. Lockwood, que así es como se llama el viajero, se muestra curioso desde el principio, a pesar de la hostilidad evidente de Heathcliff, y poco a poco se implica con los demás personajes.

Hablando de personajes, uno de ellos es la propia casa, Cumbres Borrascosas, y sus páramos.
Recomiendo su lectura encarecidamente. Ha sido adaptada al cine y se han hecho adaptaciones musicales también.

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Colina Negra, de Bruce Chatwin


Bruce Charles Chatwin (13 de mayo de 1940 - 18 de enero de 1989), fue un escritor inglés muy conocido por sus libros de viajes. Pero no fue esta su única faceta como escritor, ya que también fue novelista.

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Precisamente hoy quiero recomendar su novela Colina Negra, escrita en 1982, y que es la historia de dos hermanos gemelos galeses, Lewis y Benjamin Jones, que nacen a principios de siglo XX y crecen durante una época de miseria en una granja, arrendada por sus padres y sujeta a los caprichos de los dueños, en una sociedad anticuada y llena de oscurantismos y prejuicios religiosos, donde la educación de los niños estaba reservada a los afortunados, quedando los demás sujetos a las mismas miserias que sus padres. Dos hermanos unidos por un lazo que va más allá de haber compartido nacimiento, y que les hace inconcebible la idea de separarse, incluso durante la guerra.

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El paraíso perdido, de John Milton

John Milton (Londres, 9 de diciembre de 1608 - 8 de noviembre de 1674), fue un poeta inglés que cuando ocupó el puesto de ministro de lenguas extranjeras bajo el mandato de Cromwell era el encargado de responder a los ataques a la república. Pero su mayor hazaña, al menos literariamente hablando fue escribir El paraíso perdido, un poema narrativo compuesto por más de 10.000 versos sin rima.

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El poema trata de la expulsión de Adán y Eva del paraíso, por cometer el pecado original. Los personajes principales son Dios, Adán y Eva y Satanás y comienza en el infierno, donde Satanás planea vengarse de Dios de su expulsión junto a los ángeles que se rebelaron con él contra Dios, en su última creación: el hombre Y la forma de vengarse será la incitación al pecado, a la desobediencia a Dios.

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Mientras el paraíso es el estado de permanente bienestar, el infierno es el del sufrimiento, y de esa forma se contraponen ambos estados en el poema, en lugar de ser las descripciones de dos lugares físicos. En este fragmento precisamente, Milton escribió la arenga que hace Satanás a los suyos para hacer que se utilice el engaño para alcanzar sus planes de venganza hacia Dios.

-¡Oh, millares de espíritus inmortales!! ¡Oh, potestades a quienes sólo puede igualarse el Todopoderoso! Aquel combate no careció de gloria, por más que su resultado fuera desastroso, como lo atestiguan esta mansión y este terrible cambio que me es odioso expresar. [...] De hoy más, ya conocemos su poder como conocemos el nuestro, de modo que no provoquemos ni rehuyamos con temor cualquier guerra a que se nos provoque. El mejor partido que nos queda es el de emplear nuestras fuerzas en un secreto designio: el de obtener por medio de la astucia y del artificio lo que la fuerza no ha alcanzado, a fin de que en adelante sepa por lo menos que un enemigo vencido por la fuerza sólo es vencido a medias.

Después, Satanás explora la nueva creación de Dios, y contempla admirado a Adán y Eva, y espiándoles, descubre que Dios les ha prohibido comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.

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Para evitar esa tentación, y prevenirles de los planes de Satanás, Dios envía al arcángel Rafael ante Adán y Eva, quienes conocen la rebelión de Satanás contra Dios, que provocó su expulsión del cielo. A pesar de esto, Eva desobedece a Dios, comiendo el fruto prohibido, y después Adán la sigue en su desobediencia, a pesar de estar en contra. Dios, al conocer este pecado, envía al arcángel Miguel para expulsarles del paraíso.

"Adán le hizo una profunda reverencia; Miguel, en su regio continente, no se inclinó, sino que explicó desde luego su venida, de esta manera: -Adán, ante la orden suprema de los cielos, es superfluo todo preámbulo; bástete saber que han sido escuchados tus ruegos y que la muerte que debías sufrir, según la sentencia, en el momento mismo de tu falta, se verá privada de apoderarse de ti durante los muchos días que se te conceden para que puedas arrepentirte y resarcir por medio de buenas obras un acto culpable. Entonces será posible que, aplacado tu Señor, te redima completamente de las avaras reclamaciones de la muerte. Pero no permite que habites por más tiempo este paraíso; he venido para hacerte salir de él y enviarte fuera de este jardín a labrar la tierra de la que fuiste sacado y el suelo que más te conviene."

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